.

Entrevista con Mélissa Mialon  |  La evidencia publicada es contundente: la industria alimentaria ha sido y es especialmente activa en el boicot de leyes de etiquetado en América Latina. Las estrategias que emplean las marcas son instrumentales y discursivas: desde el financiamiento a políticos y la presentación de políticas alternativas hasta la deslegitimación de profesionales de salud e investigadores que apoyan políticas públicas.

Entrevista com Mélissa Mialon  |  A evidência publicada é esmagadora: a indústria de alimentos tem sido e é especialmente ativa no boicote às leis de rotulagem na América Latina. As estratégias utilizadas pelas marcas são instrumentais e discursivas: desde o financiamento de políticos e a apresentação de políticas alternativas até a deslegitimação dos profissionais de saúde e pesquisadores que apoiam as políticas públicas.

Interview with Mélissa Mialon  |  The evidence is devastating: the food industry is especially active in boycotting labeling laws in Latin America. The strategies they use are instrumental and discursive: from funding political campaigns to presenting alternative policies, and even smearing health professionals and researchers who support the policies.

“No hay una porción adecuada para productos que te pueden dar cáncer”

“Não existe uma porção adequada para produtos que podem causar câncer”

“There is no healthy portion for cancer-causing products”

VOLVER RETORNAR BACK
Melissa Mialon


Mélissa Mialon
@MIALONMelissa

Ingeniera en alimentos y doctora en Nutrición, especializada en el estudio de la influencia de las corporaciones en las políticas de salud pública. Es investigadora en Trinity College Dublin y en la Universidad de San Pablo.

Engenheira de alimentos e doutora em nutrição, com especialização no estudo da influência das empresas nas políticas públicas de saúde. É pesquisadora do Trinity College Dublin e da Universidade de São Paulo.

Food engineer with a PhD in nutrition, specialized in the influence of companies on public health policy. She is a researcher at Trinity College Dublin and the University of Sao Paulo.

Las marcas que más operan contra la salud
  1. Nestlé La corporación más grande del mundo busca ser sinónimo de nutrición y salud y no quiere verse expuesta.
  2. Coca Cola Sus productos no resultan saludables bajo ningún tipo de rotulado pero pueden camuflarse con etiquetados de difícil interpretación.
  3. Pepsico La principal productora de snacks es una de las empresas más exitosas de la región muy consumidos en la infancia.
  4. Unilever Usó la justicia para detener el etiquetado y buscó impedir la sanción de leyes en diferentes países.
As marcas que mais atuam contra a saúde
  1. Nestlé A maior corporação do mundo busca ser sinônimo de nutrição e saúde e não quer se expor.
  2. Coca-Cola Seus produtos não são saudáveis ​​sob nenhum tipo de rotulagem, mas podem ser camuflados com rótulos de difícil interpretação.
  3. Pepsico O principal produtor de salgadinhos é uma das empresas de maior sucesso da região, amplamente consumido na infância.
  4. Unilever Usou a justiça para parar de rotular e procurou impedir a promulgação de leis em diferentes países.
The brands which work hardest against health
  1. Nestlé The world's largest corporation wants to be synonymous with health and nutrition, and doesn't want to expose itself.
  2. Coca-Cola Its products are unhealthy, regardless of what's on the label, but this can be covered up with difficult to read labels.
  3. Pepsico The major snack producer is one of the most successful companies in the region, and is widely consumed by children.
  4. Unilever They went to court to impede labeling and sought to stop the implementation of laws in various countries.

Mélissa Mialon es ingeniera en alimentos, doctora en nutrición y referencia académica mundial en investigaciones sobre la interferencia corporativa en políticas públicas. A lo largo de los años ha investigado las estrategias de los grandes grupos hasta desentrañar con rigurosidad cómo operan. Lobby, influencia en las comunidades, donaciones, financiamiento de eventos y de organizaciones académicas, captura de científicos y profesionales, construcción de “evidencia” a favor de sus objetivos. Ocurre en todo el mundo pero en Latinoamérica, esta tierra prometida para la expansión de sus negocios, “la industria es especialmente agresiva”, asegura Mailon.

¿Hay evidencia suficiente para afirmar que las corporaciones interfieren con las políticas públicas de salud?

Sí, hay mucha evidencia en Latinoamérica y también específicamente sobre el tema del etiquetado. Pero es algo global: tenemos evidencia en Francia, en Bélgica, en España, en Italia. También en Australia, donde hice mi doctorado y la industria se oponía a un sistema de rotulado que era voluntario. También tenemos evidencia en Uruguay, en Chile, en Guatemala, en Colombia, donde la industria fue súper agresiva en contra de los modelos de advertencia.

¿Cuáles son las estrategias que utilizan para interferir?

Hay dos grandes grupos de estrategias: las instrumentales (las acciones de la industria) y las discursivas (sus argumentos). Dentro de las instrumentales, la primera que mencionaría es la de crear grupos de apoyo a la industria. Las empresas conforman grupos de lobby porque tienen más poder cuando están juntas y también apoyan a grupos de la sociedad civil o directamente a las comunidades —a través del deporte o el apoyo a actividades para niños, por ejemplo— para tener su respaldo.
La industria también paga estudios científicos y documentos de distinto tipo para que digan que sus productos son buenos para la salud y que las empresas tienen un rol económico central en la sociedad. Es decir, se utiliza la ciencia con fines políticos. Hay también influencia directa en las políticas públicas mediante el lobby o cuando se sientan a la mesa de decisión junto con los gobiernos, pero también con donaciones a partidos políticos y a personas en el congreso.

¿Estas estrategias se asemejan a las que utilizan otras industrias reñidas con la salud pública, como el tabaco o el alcohol?

Sí, claro. Con las del tabaco, el juego, el alcohol, las farmacéuticas... porque a un lobbista o profesional del marketing no le preocupa el producto sino aplicar ese conocimiento que tiene de cómo llegar con su mensaje, hablarle a los políticos, afectar las decisiones que pueden jugar en contra. No se trata de tabaco, alcohol o alimentos sino de prácticas que las corporaciones utilizan cuando están en contra de una norma que amenaza su posición, ya sea en un país o a nivel mundial.

¿El modo de accionar de la industria varía según la región? ¿Se ve alguna particularidad en Latinoamérica?

En los países de alto ingreso estas estrategias son un poco más transparentes porque los propios gobiernos son más transparentes. Hay registros de lobbistas, topes máximos para las donaciones a los políticos y medidas de ese tipo. La imagen en esos países es más importante para la industria porque la población está un poco más pendiente de la salud. En países de medio o bajo ingreso es más complicado porque no hay tanta transparencia y es más difícil saber lo que la industria está haciendo detrás de puertas cerradas. La diferencia también es que la industria es mucho más agresiva en Latinoamérica. Se ven ataques directos a los defensores de salud pública, por ejemplo en Colombia, y una captura de científicos de la academia que no es tan explícita en otros lados.

En la Argentina hay casos muy claros de personas que tienen que tomar decisiones en torno a la ley de etiquetado y que provienen justamente de puestos relevantes en la industria. ¿Es algo a lo que hay que prestarle atención?

Sí, son conflictos de interés y muchas veces cuando se lo denuncia las personas lo toman como un ataque personal, no entienden los problemas de ética y los daños que hacen a la salud de la población. Creen que se limita a un tema de su imagen. Muchas veces ni siquiera registran que cuando reciben dinero o son invitados a comer por una marca es un problema, creen que son independientes a pesar de eso. Es más fácil ver que tus colegas tienen un conflicto de interés que verlo en uno mismo. Además, a veces los lobbistas son parte de la misma clase política. Personas que han crecido en los mismos ambientes y se conocen o van al parque juntos el fin de semana.

Uno de los argumentos más frecuentes de la industria es que la ley de etiquetado “demoniza” a los alimentos, cuando la clave sería moderar la ingesta y hacer actividad física. ¿Qué le parece?

Que son muy inteligentes para cambiar la conversación y capturar conceptos. Nosotros en nutrición y salud pública cuando hablamos de moderación y de balancear la dieta siempre lo pensamos entre opciones que son saludables. Ellos aplican este concepto a los ultraprocesados, pero es diferente: no hay una porción adecuada para productos que te pueden dar cáncer.

Cuando pensamos en los ultraprocesados, ¿el problema son los nutrientes críticos que tiene en exceso o también hay que considerar el procesamiento en sí?

Hay evidencia de que el problema no es sólo los nutrientes sino el nivel de procesamiento de los productos, porque una empresa puede disminuir el nivel de azúcar pero agrega otra cosa para que la textura y el sabor sea igual y muchas veces no sabes qué efecto tiene en el cuerpo. Hace años en Francia se descubrió que la mamadera tenía en el plástico bisfenol, que migra a la leche y hace daño a la salud de los bebés. Entonces la industria cambió por otro plástico, que diez años después entendemos que no es mejor. Eso mismo pasa con los alimentos. Incluso la industria muchas veces sabe que lo que agrega en reemplazo no es mejor, pero como la investigación para probarlo demora diez años lo piensa como diez años más para vender su producto.

¿Hay mecanismos para detectar y tratar de neutralizar la interferencia?

Sí, nosotros compilamos 49 mecanismos diferentes utilizados en distintos países, como registro de lobbistas, limitación de donaciones a políticos o blanqueo de financistas en universidades e investigadores. Son cosas concretas que otros países pueden adoptar.

Mélissa Mialon é engenheira de alimentos, doutora em nutrição e referência acadêmica mundial em pesquisa sobre interferência corporativa em políticas públicas. Ao longo dos anos, pesquisou as estratégias de grandes grupos até desvendar com rigor como eles operam. Lobby, influência nas comunidades, doações, financiamento de eventos e organizações acadêmicas, captação de cientistas e profissionais, construção de “evidências” a favor dos seus objetivos. Ocorre em todo o mundo, mas na América Latina, terra prometida para a expansão dos seus negócios, “a indústria é especialmente agressiva”, diz Mailon.

Existem evidências suficientes para afirmar que as empresas interferem nas políticas públicas de saúde?

Sim, existem muitas evidências na América Latina, especificamente em matéria de rotulagem. Mas é algo global: temos provas na França, na Bélgica, na Espanha e na Itália. Igualmente na Austrália, onde fiz meu doutorado, a indústria se opôs a um sistema de rotulagem voluntário. Também temos evidências no Uruguai, no Chile, na Guatemala, na Colômbia, onde ela foi superagressiva contra modelos de alerta.

Quais são as estratégias usadas para interferir?

Existem dois grandes grupos de estratégias: a instrumental (as ações da indústria) e a discursiva (seus argumentos). Entre as instrumentais, a primeira que menciono é a criação de grupos de apoio à indústria. As empresas formam grupos de lobby porque têm mais poder quando estão juntas e apoiam grupos da sociedade civil ou diretamente comunidades – por meio de esportes ou atividades infantis, por exemplo – para obter seu apoio.
A indústria também paga por estudos científicos e documentos de diversos tipos para dizer que seus produtos são bons para a saúde e que as empresas têm um papel econômico central na sociedade. Ou seja, a ciência é usada para fins políticos. Também há influência direta nas políticas públicas por meio de lobby ou quando se sentam à mesa de decisão junto aos governos, mas também com doações a partidos políticos e parlamentares.

Essas estratégias são semelhantes às usadas por outras indústrias em conflito com a saúde pública, como tabaco ou álcool?

Sim, claro. Com as de tabaco, jogos de azar, álcool, produtos farmacêuticos... porque um lobista ou profissional de marketing não está preocupado com o produto, mas em aplicar o conhecimento que tem de como passar sua mensagem, falar com políticos, afetar decisões que podem ser negativas para seu objetivo. Não se trata de tabaco, álcool ou comida, mas de práticas que as empresas usam quando são contra uma norma que ameaça sua posição, seja em um país, seja no mundo todo.

O modo de operação do setor varia de acordo com a região? Você vê alguma particularidade na América Latina?

Em países de alta renda, essas estratégias são um pouco mais transparentes porque os próprios governos são mais transparentes. Existem registros de lobistas, tetos para doações a políticos e medidas desse tipo. A imagem nesses países é mais importante para a indústria porque a população está um pouco mais atenta à saúde. Já em países de renda baixa e média é mais complicado, pois não há tanta transparência e é mais difícil saber o que o setor está fazendo a portas fechadas. A diferença também é que o setor é muito mais agressivo na América Latina. Você vê ataques diretos a defensores da saúde pública, por exemplo na Colômbia, e uma captura de cientistas da academia que não é tão explícita em outros lugares.

Na Argentina, há casos muito claros de pessoas que têm que tomar decisões sobre a lei de rotulagem e que vêm justamente de posições relevantes na indústria. É algo a que prestar atenção?

Sim, são conflitos de interesses, e muitas vezes quando há denúncias, essas pessoas entendem como um ataque pessoal, e não que são problemas éticos e que causam danos à saúde da população. Os lobistas acreditam que isso se limita a um assunto da sua imagem. Muitas vezes nem mesmo registram que quando recebem dinheiro ou são convidados para comer por uma marca é um problema, acreditam que apesar disso são independentes. É mais fácil ver que seus colegas têm um conflito de interesses do que você mesmo. Além disso, às vezes eles fazem parte da mesma classe política. Pessoas que cresceram nos mesmos ambientes e se conhecem ou vão juntas ao parque no fim de semana.

Um dos argumentos mais frequentes no setor é que a lei de rotulagem “demoniza” os alimentos, quando o fundamental seria moderar a ingestão e fazer atividade física. O que você acha?

Que eles são muito inteligentes para mudar a conversa e capturar conceitos. Quando falamos em moderação e balanceamento da alimentação, nós da nutrição e da saúde pública sempre pensamos entre opções que são saudáveis. Eles aplicam esse conceito aos ultraprocessados, mas é diferente: não existe uma porção adequada para produtos que podem causar câncer.

Quando pensamos em ultraprocessados, o problema são os nutrientes críticos em excesso ou você também deve considerar o processamento em si?

Há evidência de que o problema não é somente nos nutrientes, mas no nível de processamento dos produtos, porque a empresa pode diminuir o nível de açúcar, mas adicionar alguma outra coisa para que a textura e o sabor sejam iguais, sendo que muitas vezes não se sabe qual o efeito que isso vai ter no corpo. Anos atrás, na França, foi descoberto que o plástico da mamadeira continha bisfenol, que migra para o leite e é prejudicial à saúde dos bebês. Aí a indústria mudou para outro plástico, que dez anos depois entendemos que não é melhor. A mesma coisa acontece com a comida. Inclusive, a indústria muitas vezes sabe que o que ela adiciona em substituição não é melhor, mas como a pesquisa para provar isso leva dez anos, ela acha que ganhou dez anos para vender seu produto.

Existem mecanismos para detectar e tentar neutralizar a interferência?

Sim, nós compilamos 49 mecanismos diferentes usados ​​em diferentes países, como registro de lobistas, limitação de doações a políticos ou maquiagem de financiadores para universidades e pesquisadores. São coisas concretas que outros países podem adotar.

Melissa Mialon is a food engineer with a PhD in nutrition, a globally-renowned academic who studies corporate interference in public policies. Throughout the years, she has researched strategies carried out by large groups in order to unravel the way in which they operate. Lobbying, community influencing, donations, event funding and academic organizations, coopting scientists and professionals, constructing "evidence" which favors their objectives. This occurs all over the globe, but in Latin America, the promised land for expanding their business, "the industry is especially aggressive," says Mialon.

Is there enough evidence to affirm that these companies interfere in public health policy?

Yes, there is plenty of evidence in Latin America, especially in regards to labeling. But it's a global issue: we have proof in France, Belgium, Spain, and Italy. Also in Australia, where I finished my doctorate, the industry was against a voluntary labeling system. We have evidence in Uruguay, Chile, Guatemala, and Colombia, where they were very aggressive against warning models.

What strategies do they use to interfere?

There are two main groups of strategies: the instrumental (industry actions) and the discursive (their arguments). Instrumental strategies include creating industry support groups. The companies form lobbying groups because they have more power together, and they support civil society groups or even directly support communities - through children's sports or activities, for example - to gain their support.
The industry also pays for scientific studies and documents various ways of saying their products are good for your health, and that the companies play a central, economic role in the society. Science is used for political means. There is also direct influence on public policy through lobbying, or when they sit at the big table together with the politicians, but also through donations to political parties and representatives.

Are these strategies similar to those used by other industries, such as tobacco and alcohol, which harm public health?

Yes, of course. Like tobacco, gambling, alcohol, pharmaceutical products...because lobbying and professional marketing has nothing to do with the product, but rather in applying specific knowledge towards conveying its message, speaking with politicians, influencing decisions which could affect their objectives. It is not about tobacco, alcohol, or food, but about the practices these companies use when they don't want some norm that threatens their position, whether in a country, or all over the world.

Does the sector's modus operandi vary depending on the region? Do you see anything unique about the way it acts in Latin America?

In high-income countries, the strategies are a little more transparent, because the governments themselves are more transparent. There are lobbyist registries, donation caps, and other similar measures. In these countries, image is more important to the industry because the population is a little more alert when it comes to health. In low- and middle-income countries, it's a bit more complicated, because there isn't as much transparency, and it's more difficult to know what the sector's doing behind closed doors. The other difference is that they are much more aggressive in Latin America. You see direct attacks on public health defenders, in Colombia for example, and the cooptation of scientists in the academic community which is not as explicit as in other places.

In Argentina, there are very clear cases where people who have to make decisions on labeling laws come directly from positions within the industry. Is that something to pay attention to?

Yes, these are conflicts of interest, and often when they are denounced, these people take it as a personal attack, and not as ethical issues which can cause harm to the population's health. Lobbyists believe that the issue is only about image. Ofen, they don't even realize it's a problem when brands give them money or invite them to dinner. They still see themselves as independent. It's easier to see conflicts of interest in your colleagues than in yourself. Moreover, they are sometimes from the same political class. People who grew up in the same environments and know each other or go to the park together on weekends.

One of the sector's most frequent arguments is that labeling laws "demonize" food, when the ideal would really be moderation and physical activity. What do you think?

That they are very smart to change the conversation and capture the concepts. When we speak of moderation and food balance, we in public health and nutrition always think about healthy options. They apply this concept to ultra-processed foods, but it's not the same: there is no healthy portion for cancer-causing products.

When we think of ultra-processed food, is the problem excessive amounts of critical nutrients or do you also consider the processing itself to be an issue?

There is evidence that the nutrients aren't the only problem, but rather the level of product processing also factors in, because the company can diminish the sugar levels, but add something to keep the texture and flavor the same. We often don't know what effect it will have on the body. Years ago, in France, they discovered that plastic baby bottles contained bisphenol, which leaks into the milk and can harm the baby. So the industry changed to another plastic, and ten years later we find out it's not any better. The same thing happens with food. The industry will often know that what it's substituting in isn't any better, but since it will take ten years to prove that with studies, it figures it's gained ten years to sell its product.

Are there mechanisms for detecting and attempting to neutralize interference?

Yes, we've compiled 49 different mechanisms used in different countries, such as lobbyist registration, donation caps, limits on industry funding for universities and researchers. These are concrete measures that other countries can adopt.

VOLVER RETORNAR BACK

Créditos

Crédito

Credits

Bocado.lat
Investigaciones Comestibles

Bocado.lat
Investigações Comestíveis

Bocado.lat
Edible Investigations